La entrada en combate de los Flugzeugplatten hizo que cundiera el terror y la alarma entre los Aliados. Aunque su potencia de fuego era débil, la endiablada maniobrabilidad de aquellos aparatos concedía una casi total superioridad aérea a las fuerzas del Reich. Pronto potentes focos, como estos de Gibraltar, surcaron las noches de Europa vigilando sus cielos en busca de los temidos “platillos volantes”.
En Febrero de 1942 cundía un estado de alarma en la costa oeste de Estados Unidos. Varios avistamientos de submarinos japoneses precedieron el bombardeo de la Bahia de Ellswood, California, el dia 24. La noche siguiente las sirenas antiaéreas de Los Angeles bramaron. Una fuerza combinada japonesa y alemana atacó la ciudad por mar y aire. Siete submarinos nipones lanzaron varias rondas de obuses sobre el puerto. Poco después aparecieron en formacion de V cinco “foo fighters” o Fleugzeugplatten, artefactos voladores discoidales desarrollados por la Sociedad Vril bajo supervision de los Lam. Las defensas antiaereas dispararon a discrección aunque sin ningún éxito. Concebida mas como una demostración de fuerza que como una ofensiva militar, el algo exageradamente llamado “Asedio de Los Angeles” constituyó la primera ocasión en que estos ingenios, decisivos en la victoria del Reich en la Batalla de Inglaterra unos meses antes, fueron vistos sobrevolando Norteamerica.
El Mariscal del Aire Keith Park relata en sus memorias la entrada en combate de los platillos o Flugzeugplatten alemanes.
A mediados de Septiembre de 1940 creíamos que lo peor del blitz había pasado. No sentíamos confiados después de haber repelido con éxito dos oleadas masivas de la Luftwaffe. El día 17, sin embargo, vimos una extraña formación acercándose a Bristol por el sur. No se parecían a ningún aparato que hubiéramos visto antes (los informes de inteligencia sobre los platillos se consideraban poco fiables por entonces). Las defensas antiaéreas resultaban ineficaces contra ellos. Esos bichos se movían a una velocidad endiablada. Su capacidad de maniobra les permitía hacer giros inverosímiles y en más de una ocasión varios de nuestros spitfires chocaron entre si mientras perseguían a una de esas máquinas. No pudimos hacer nada. Estábamos a su merced. Fue así como perdimos la Batalla de Inglaterra
Apenas existen fotografías de los Fleugzeugplatten o “foo fighters” como los pilotos americanos los apodaron durante el asedio de Los Angeles. Esta es una recreación artística de uno de los primeros vuelos de prueba de estas maquinarias en la primavera de 1937 en el aeródromo de Bielefeld.
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