En la década de 1980 todos los hogares del mundo desarrollado adoptaron con furor el uso de Arpanet, la red de comunicación entre terminales que colocaba al alcance del usuario vastas cantidades de información y entretenimiento. Todas las industrias audiovisuales, el periodismo, y hasta la literatura se verían revolucionadas por la irrupción de este nuevo medio que, como nos muestra este anuncio publicitario de 1982, se veía como puerta de acceso a un brillante y más democrático futuro.
Imagen del Instituto Potočnik de Belgrado, sede desde del programa espacial serbio, entre cuyos éxitos se contó la puesta en órbita en 1968 de la primera base geoestacionaria, la Wohnrad.
(Fuente: io9.com)
Con la subida del nivel del océano, Nueva York empezo a verse amenazada por las aguas. Las autoridades de la ciudad aprovecharon la oportunidad y a la vez que levantaban los primeros diques de contención, allanaron el oeste de Manhattan, deconstruyendo Battery Park y la Gateway Plaza para crear una barrera de dunas artificiales que servía de protección adicional a la ciudad y que era aprovechada por los neoyorquinos durante los cada vez más numerosos días de fuerte calor, como muestra esta fotografía de bañistas caminando por Battery Beach en 1982.
(Fuente: tribecatrib.com)
A la vista de los avances en construccion de autómatas alcanzados por sus rivales alemanes y norteamericanos, los británicos optaron por una ruta diferente. Su profunda desconfianza ante las capacidades de respuesta y fiabilidad de los engendros mecánicos de Rotwang y Perew les llevo a experimentar con el injerto de mecanismos en el cuerpo humano. Así fue como tras arduas pruebas con animales, Edwin Vincent Odle desarrolló por fin en 1923 los primeros propotipos de humanos mejorados o “metahumanos”, simplemente llamados Adam y Eve, soldados voluntarios cuyos vista y oído fueron mejorados mediante las implantación de aparatosos dispositivos. Adam y Eve sin embargo no tardaron en caer presa de fuertes impulsos violentos y autodestructivos a causa de las sobrecarga de estimulos que sus poderosos sentidos desencadenaban sobre su, por lo demás normales, sistemas nerviosos.
Una imagen de 1936 de uno de los mega edificios de apartamentos del Neu Berlin diseñado por el arquitecto Albert Speer, piedra fundacional del Reich que había de durar mil años y del que sin embargo no quedaría piedra sobre piedra al finalizar la guerra una década más tarde.
El uso de la magía y las fuerzas preternaturales fue tímido en la guerra contra el Reich. Las más irresponsables naciones del mundo no tardaron demasiado en utilizar en su provecho las energías oscuras que manaban de la fisura que el ocultista Adrián Marcato y sus seguidores habían abierto en el tejido de la realidad a principios de siglo. Así durante la cruenta guerra civil que desgarró Corea los contendientes del Norte invocaron al demonio Pulgasari quien ya había arrasado la península durante la Edad Media.
Para estudiar la influencia de los procesos metabólicos en la psicología humana, los analistas de la escuela psicológica frenomagnetista del primer tercio del siglo XX utilizaban en el transcurso de sus terapias un aparato llamado “Polífreno” con el que medían el estado del paciente y sus respuestas fisiológicas durante la sesión.
(Fuente: retronaut.com)
Aunque la ingeniería genética en humanos estaba aún severamente perseguida, durante las primeras décadas del siglo XXI se convirtió en moda entre las clases acaudaladas la posesión de especies hibridadas a traves de la manipulación y recombinación de sus genes. Estos quiméricos animales domésticos luego habitaban sus terrenos. Cuando estos seres se hicieron más asequibles debido a la reducción de costes de producción florecieron los parques safaris en los que estas criaturas, como el “ciervo de la tundra” que vemos en la imagen, eran visitadas por familias y turistas.
(Fuente: wood-splitter-lee.deviantart.com)
Podrían llenarse decenas de volumenes para hablar sobre el “cronovisor,” un artefacto supuestamente desarrollado por Enrico Fermi a instancias del sumo pontífice Pablo VI, capaz de obtener instantáneas del pasado. Invención o realidad, una imagen de la crucifixión y esta otra que muestra mamuts asistiendo en la construcción de las pirámides del Egipto faraónico son las únicas pruebas aportadas por aquellos que sostienen que el cronovisor en verdad existió.
Alienígenas de otra dimension o de otro planeta. La auténtica naturaleza de los Lam permanece aún un misterio. Lo seguro y cierto es que su presencia en nuestro mundo empezó a reducirse cuando el Reich sufrió los primeros reveses en la guerra. Al final de la contienda los Lam mantenían tan solo un puñado de asesores entre la élite gubernamental alemana. Aquí vemos una imágenes de 1947, la única grabación que se ha hecho de un Lam vivo, capturado durante la toma de Berlín y llevado más tarde a Estados Unidos para su estudio en la base del Área 51, Nevada.
(Fuente: millionpictures)
“Il Grande Fratello” era el nombre recibido por el líder del régimen totalitario que se impuso en Italia en la década de 1930 y que, como el que llegó al poder en el Reino Unido durante la guerra, se modeló a imagen y semejanza del Reich alemán. Cabeza invisible del partido Itasoc, su existencia real o como puro ardid propagandístico aún se debate. En cualquier caso, su ideología se basaba en un colectivismo oligárquico que se hacía cumplir mediante un amplio aparato tecnológico de vigilancia y control y que se apoyaba en consignas de optimismo irresistible como el SI que decoraba la sede del Itasoc en Roma.
La moda por la estimulación electromagnética y lumínica hizo que durante la década de 1960 se terminara instaurando el uso común de las llamadas “cabinas de exaltación” en las que los amantes podían entrar en un estado de excitación neuronal y armonía psicocardiaca similar a la del coito convencional sin la necesidad de sufrir las incomodidades derivadas del agotamiento físico, los problemas de higiene o la posibilidad de contagio de enfermedades venéreas. Miles de personas -solteras o con pareja más o menos casuales- instalaron una de estas cabinas en sus dormitorios, primitivos antecesores de las actuales técnicas de contacto íntimo.